SOLO ESCOGIÓ A DOS, TACHO DE LA LISTA A CUAUHTÉMOC Y DELICIAS

Eso de la inclusión, la pluralidad y la tolerancia ha sido jarabe presentado en su discurso por Javier Corral Jurado igual a las pócimas fantásticas de esos milagreros que recorren sin descanso ranchos y colonias urbanas buscando incautos a los cuales convencer de sus brebajes inservibles.

El gobernador tachó dos nombres de presidentes municipales con los que no quiso estar durante sus respectivos informes; el de Cuauhtémoc, Carlos Tena Nevárez (Morena), y el de Delicias, Eliseo Compeán. 

Estuvo con la alcaldesa de Chihuahua, Maru Campos (PAN), pero obligado absolutamente por la condición de capital del estado que ella representa, no porque quisiera estar ahí. Fue un discursito muy elemental y básico que él dejó a los asistentes.

Tanto Cuauhtémoc como Delicias representan a poblaciones grandes entre los 67 municipios del estado; simbolizan economías fuertes, sólidas. Ambas esencialmente agrícolas.

Personal y políticamente significan muchísimo para el gobernador. Ahí tiene grandes amigos (as) y operadores partidarios, pero sus actuales alcaldes ni se han dejado mangonear ni han cedido a todo tipo de presiones recibidas tanto por parte de Corral como de sus funcionarios.

No importa si es PRI, Morena o PAN la representación; tampoco que se trate de preservar objetivos institucionales. Nada. Ni con miel pasa a sus alcaldes aunque sean ampliamente aprobados y reconocidos en su trabajo por sus comunidades.

Lo que hay en lugar de tolerancia es intolerancia e individualismo al por mayor. Coraje y bilis son las manos con las que sostiene las riendas del estado, con consecuencias nefastas para todos.

Anoche estuvo el gobernador en el informe de Armando Cabada, el independiente alcalde de Juárez. Lo hizo porque esta frontera representa más del 40 por ciento del estado y porque el edil se ha conducido con una paciencia franciscana que no tiene comparación en la actualidad política de la entidad.

Con Raúl Ávila al frente de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Juárez cierran los federales el círculo de control sobre la principal corporación preventiva entre los 67 municipios de la entidad y la Comisión Estatal de Seguridad (CES), perteneciente a la Fiscalía General del Estado.

Óscar Aparicio Avendaño es el jefe de la CES, comisionado de la Federal en dicha corporación, y al igual que Ávila y todos los federales, se encuentran en la incertidumbre porque están siendo integrados a la Guardia Nacional.

Le cayó de maravilla el cargo a Ávila, además que ya conoce bien Chihuahua como antecesor de Aparicio en la CES que se llamó con César Duarte Policía Estatal Única (PEU).

Los conocedores del mundo policiaco consideran que se refuerzan los federales en las policías de Chihuahua y se debilitan nuevos mandos que venían abriendo brecha en el sistema de seguridad como Ricardo Realivázquez, aparentemente golpeado por “relaciones inadecuadas” de su director de Policía, Luis Ángel Aguirre.

Por mera curiosidad se asomó ayer algún reportero por las instalaciones del PAN municipal para comprobar si en realidad se apersonaban los nuevos directivos del comité impuestos la semana pasada por Rocío Reza, la presidenta del blanquiazul en el estado.

Ni sus luces de Sergio Acosta y menos de don Rubén Trejo, al que sin nada de respeto ya le llaman entre los panistas “El Sindi” (sin dignidad) porque aceptó del corralismo la candidatura a presidente de Comité Municipal después que lo corrieron de Gobierno del Estado. Remata ahora aceptando un cargo en el municipal.

Otro perdedor que salió “beneficiado” es el ya dos veces candidato al Comité Directivo Municipal, Sergio Acosta Liceaga, quien ahora obtuvo la beca por parte del estatal que nos cuentan anda en los 30 mil pesos libres de polvo y paja. Perder elecciones, su único mérito. 

No cabe duda que en el PAN no entienden y siguen haciendo lo que tanto le criticaron al tricolor. 

Ese tema no ha sido abordado por Joob Quintín… ¿será que todavía no se repone del golpe que le orquestaron desde Palacio de Gobierno?

Si bien la Ley del Notariado y la Ley de Firma Electrónica Avanzada resultan necesarias para modernizar el marco normativo estatal, la Ley de Bienestar Animal no es otra cosa más que una herramienta para perder el tiempo y olvidarse de la realidad.

El paquete de iniciativas enviado ayer por el gobernador Javier Corral al Congreso del Estado llevaba toda la intención de polarizar o generar un distractor. 

De otra forma no se entiende para qué pasar dos reformas necesarias y una que no atiende la realidad del estado, sino al mero capricho individual o grupal de alguien que se dice afectado porque mueren gallos en los palenques o toros en las plazas.

Hay miles de chihuahuenses muriéndose de hambre o castigados por flagelos como el narcomenudeo. Resulta inexplicable, ante ello, generar más leyes destinadas a convertirse en letra muerta o aplicarse en contra de negocios cuya legitimidad se pone en duda por modas.

Es inexplicable que habiendo otras tantas necesidades y problemas que deberían atenderse con la aplicación de la ley a secas, se busquen más normas inaplicables o polémicas.

Porque será una discusión sin fin –como la del aborto o las drogas– si es vulgar violencia y abuso o cultura, espectáculo y convivencia social la fiesta brava y las peleas de gallos.

Pero además las medidas prohibicionistas generalmente llevan al clandestinaje. Eso lo sabe cualquier estudiante de leyes de los primeros grados.

Por ello cargarle mayor prohibicionismo a una Ley de Bienestar Animal que además existe desde hace unos 10 años, es de plano perder el enfoque de las prioridades.

De ahí que el secretario general de Gobierno, Luis Fernando Mesta, y el secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, Luis Felipe Siqueiros, respondían casi con puros monosílabos los cuestionamientos sobre las implicaciones en la productividad económica que tendrán las restricciones en la norma.

A ver si los diputados locales siguen el juego al Palacio de Gobierno o ellos sí se fajan a legislar sobre realidades y no sobre ocurrencias.

La muy probable feria de suplencias de diputados y funcionarios federales, para participar en las elecciones internas de Morena, ha causado indignación entre la militancia.

Tendrían que ser muy ingenuos quienes ya tienen su solicitud de licencia lista –entre ellos los juarenses Gustavo “Pichú” de la Rosa y Benjamín Carrera– para tratar de colarse como consejeros de Morena y pensar que no generarían resquemor y odio de los chairos militantes.

Los morenistas sin trabajo se niegan a entregar el partido a quienes una vez que ganaron posiciones públicas, se olvidaron de llamar a colaborar a sus compañeros.

Por ello apuntan que nomás falta que quieran dejar toda una bancada de Morena de suplentes en lo que se realiza la elección –poco más de un mes a partir de esta semana– y también dejar suplencias en las oficinas del Gobierno federal. 

Como si al partido le hiciera falta seguir haciendo ridículos ante la opinión pública, como esos constantes señalamientos de que no hay representación federal en Chihuahua o no hay conducción política en el Legislativo.

Éste será, pues, tema polémico en la semana, pues la cascada de licencias y hasta renuncias temporales a cargos públicos está sobre la mesa.

De la misma forma están las denuncias listas para la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia en caso de que los funcionarios federales y legisladores morenistas se atrevan a tal juego de la simulación, que ni en los tiempos de la hegemonía priista era tan descarado.

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